Poor Things

Belem Hernández

Reseña. Yorgos Lanthimos (Director). Poor Things. Film4 Productions, Element Pictures y TSG Entertainment. 

Poor Things es un viaje hedonista en el que Bella Baxter, personaje principal de la cinta, busca su libertad y su felicidad a través de un camino desprejuiciado y pasional. Bella se desenvuelve como una creatura nefelibata, que, a pesar de su origen éticamente perturbador, envuelve al espectador en un ambiente de ternura con su afán de descubrir el mundo en un sentido literal y filosófico.

Bella Bexter se despierta siendo una especie de Frankenstein, sin recuerdos y sin memoria corporal y al paso del tiempo va descubriendo lo que significa estar viva. Bella es creación de un científico llamado God, quien, para darle vida, experimenta con el cuerpo de la que fue una mujer embarazada y el cerebro de la propia criatura que engendraba.

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En la narrativa podemos encontrar el empoderamiento femenino de Bella, que va por el mundo mostrando una personalidad desparpajada, sin consciencia de sus actos en un principio. Se descubre y comprende por medio de sus decisiones, como la de lanzarse a la aventura con un abogado pícaro de nombre Duncan antes de casarse, durante la cual explora su fascinación por el sexo y da rienda suelta a su curiosidad intelectual. La autoconcepción y los deseos de libertad, también los desarrolla gracias mujeres fundamentales que conocerá durante su aventura, Martha Von Kurtzroc o Madame Swiney, quienes, a partir del intercambio de reflexiones con Bella, siembran en ella una concepción existencialista de la vida.

En algún punto de la historia, Bella llega a un prostíbulo que será una de las fases definitorias de su personalidad, porque para ella el sexo no es motivo de vergüenza, sino de placer, y no sólo para sus amantes, principalmente para sí misma. Esto le permite cuestionar la dinámica en el prostíbulo, pues no concibe cómo es que los clientes deben elegir con quién tener sexo, cuando el intercambio debería ser equitativo. Es entonces cuando Madame Swiney (la mujer a cargo del prostíbulo) introduce uno de los diálogos que representa el espíritu y la evolución de Bella:

Debemos trabajar. Debemos ganar dinero. Pero más que eso, Bella, debemos experimentarlo todo. No sólo el bien, sino la degradación, el horror, la tristeza. Esto nos hace […] personas sustanciales, no niños volubles e intactos. Entonces podemos conocer el mundo. Y cuando conocemos el mundo, el mundo es nuestro.

En efecto, Bella en su recorrido por el mundo descubre lo dañino de los prejuicios en torno al sexo y la libertad, cuando Duncan la quiere controlar y, al fracasar, termina estigmatizándola con sus creencias victorianas, por no decir machistas. Descubre también la crueldad en Alfie Blessington (un general que conocerá Bella en un momento importante de la trama) para después de todo construir un escenario de paz para ella y los suyos.

El perfomance de Emma Stone como Bella Baxter es impecable en todas sus facetas, comenzando por una etapa pueril en la que resalta la falta de coordinación motriz y cognitiva, para después mostrar una especie de etapa adolescente y culminar interpretando a una mujer adulta consciente de sí misma y de su entorno. Paralelamente, las actuaciones de Mark Ruffalo, Willem Dafoe, Ramy Youssef y Kathryn Hunter resultan piezas fundamentales en la rareza de la historia.

La producción visual de Poor Things apela a la saturación de detalles, a la exageración de la capacidad declamatoria del elenco, así como a la sobre carga que raya en lo surreal, que, paradójicamente, el director Yorgos Lanthimos amalgama y lo transforma en una estética elegante, que hipnotiza al espectador a través del “ojo de pez” que muchas veces utiliza como un portal al mundo fantástico de Bella.  El lenguaje de Lanthimos es de una crudeza necesaria para el desarrollo de los personajes, pues, así como lo hizo en otras películas como “Canino” o “La Favorita”, la hipersexualidad en Bella resulta ser más descarnada que sensual, empapándonos de su sello cinematográfico de plano secuencias impecables.

Finalizo con una reflexión sobre el alma y el cuerpo, en un sentido platónico, pues la esencia de Bella parece ser la reencarnación de Victoria, que de alguna manera sobrevivió a la desesperanza después de dejar su cuerpo para después reaparecer en Bella y experimentar otra vida.

Esta adaptación cinematográfica de Yorgos Lanthimos inspirada en la obra homónima de 1992 de Alasdair Gray, le valió 11 nominaciones a los Premios Oscar 2024, entre las que destacan “Mejor Película”, “Mejor actriz”, “Mejor dirección” y “Mejor Banda Sonora”, nominaciones que sin duda merece el esfuerzo en cada detalle de una producción de más de 35 millones de dólares.

Foto de The Daily Star en Flickr

Belem Hernández (@Belem57361390) es Licenciada en Ciencia Política y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Tapatía por herencia, puma de corazón.
Instagram: @bellotaaaaaaaaaaaaaaaaa

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