No hablar con la verdad: la manipulación de cifras de personas desaparecidas en Jalisco

Por Jorge Ramírez

El Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, dijo al inicio de su mandato que su política sobre desaparición de personas se regiría por tres compromisos: «hablar con la verdad, actuar con responsabilidad y colocar a las víctimas al centro». Ninguno de ellos ha cumplido. Por lo que mostraré enseguida, se verá que ha sido al revés: opacidad de las cifras, manipulación de datos para aparentar un éxito inexistente y, en vez de alertar a la ciudadanía, preferir el silencio ahora que el problema se está agravando. En un tema tan delicado como es la desaparición de personas, todo esto es reprobable. El primer reproche que cabe hacerle a esta administración no es su incapacidad, sino su falta de transparencia, su deshonestidad en el manejo de los datos y su irresponsabilidad al no alertar de lo que ha venido ocurriendo.

1. El momento efímero de transparencia

En el primer informe de gobierno, rendido a principios de noviembre de 2019, hubo un destello de transparencia que nunca más se volvió a repetir. En la imagen, parte de la página 646 del documento, se ofrecen cifras precisas de lo ocurrido en el año en cuanto a denuncias con carpeta de investigación y se adjunta una gráfica con el comportamiento mensual de los indicadores. Véala bien porque nunca más, hasta donde he podido comprobar, se ha vuelto a presentar un desglose semejante en ningún otro documento de esta administración.

En contraste con esto, note la forma en que el Gobierno de Jalisco informa rutinariamente mediante el SISOVID sobre el problema de la desaparición de personas. Es importante destacarlo para que se visualice bien la opacidad y penuria informativa con que se maneja el tema.

2. Informar poco y con dibujos

El Gobierno de Jalisco lanzó en 2019 un sitio de información sobre personas desaparecidas (www.sisovid.jalisco.gob.mx), bautizado como Sistema de Información sobre Víctimas de Desaparición (SISOVID). El diseño del sitio es un monumento a la opacidad porque se informa mediante gráficas y mapas que no muestran los valores correspondientes. Hay que darle click a cada barra de los gráficos para conocer su valor y sumar manualmente. Además, en ninguna parte se informa de un dato muy importante: el número total de denuncias y reportes que se recibieron; solo las cifras de personas localizadas y de las personas que se mantienen sin localizar. Otro inconveniente: la información se actualiza con cortes mensuales el día 10 de cada mes, mientras que el registro nacional, al menos por diseño, se actualiza casi en tiempo real.

Aquí un ejemplo de gráfica:

Los mapas que incluye presenta los valores por rangos en una escala de colores, por lo que es imposible saber la distribución de los casos por municipios. Aquí un ejemplo de mapa:

Se podría decir que el sitio del SISOVID informa casi con dibujos. Nótese el contraste con la información reportada en el primer informe.

3. Noviembre 2020. El inicio del engaño: los casos van a la baja.

En 2020, en el segundo informe de gobierno, se puso en marcha una estrategia de información que buscó demostrar que el problema de las desapariciones iba en retroceso. Dicha estrategia consistió en informar de manera separada las denuncias ante la Fiscalía Especial de Personas Desaparecidas (FEPD) y los reportes recibidos por la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco (COBUPEJ). Si bien técnicamente se puede hacer la distinción, pues las primeras implican la apertura de una carpeta de investigación y las segundas no, nada garantiza que estas últimas, así se hagan incluso solo por teléfono y no presencial, no impliquen la presunción de un delito como las que procesa la FEPD. No obstante, durante meses se informó de manera separada, a pesar incluso de que la ley estatal de personas desaparecidas eliminó desde el 2021 la figura de «persona no localizada».

Entonces, en 2020 se informa primero de las denuncias con carpeta de investigación y luego de los reportes de la COBUPEJ. El dato que se destaca es que las primeras sufrieron una caída del 18.31% entre 2019 y 2020. No se explica por qué se redujeron, solo se consigna el hecho.

Sin embargo, algunas páginas después se presentan los datos nada tranquilizadores en poder de la COBUPEJ, información, por cierto, que está ausente en el primer informe. La COBUPEJ se creó en abril del 2018 y bien se podía haber informado de sus cifras en el corte de septiembre de 2019 que abarcó el primer año de gobierno, pero nada se dice al respecto.

En el cuadro siguiente, incluido en el informe correspondiente al 2020, es muy evidente que la COBUPEJ estaba recibiendo una gran cantidad de reportes de desaparición: 3,370 del 1 de enero al 30 de septiembre.

Pero no solo los reportes iban en aumento, sino que cada vez se localizaban menos personas reportadas ante la COBUPEJ, como el propio informe lo reconoce enseguida: si en 2019 se localizaron 2,851, en 2020 fueron 2,507.

4. Noviembre de 2021. El engaño se hace mayor: los casos van a la baja por el éxito de nuestra estrategia.

En el tercer informe de gobierno, aparece ya una clara voluntad de transmitir el mensaje engañoso no solo de que los casos de desapariciones van en retroceso, sino que se debe al exitoso trabajo que se está haciendo. Véase la imagen siguiente contenida en el informe, especialmente lo subrayado en rojo:

Entre el 2019 y 2021, las denuncias con carpeta de investigación en poder de la FEPD habrían disminuido 28.68% y eso se debía, en su opinión, a lo que estaban haciendo para «contrarrestar la problemática». Aquí vale la pena hacer notar algo que es común en los informes que ha presentado el Gobernador de Jalisco: suelen abarcar solo 9 meses, de enero a septiembre. Lo ocurrido entre octubre, noviembre y diciembre de cada año solo a veces aparece como parte del total.

Pero volvamos a lo sustantivo. Como sucedió en el informe de 2020, es en páginas adelante que se informa del trabajo de la COBUPEJ en el mismo tono: como si se tratara de una cosa distinta y como si los datos anunciados no tuvieran importancia por sí mismos:

En la imagen se puede leer un dato muy significativo: 1,812 reportes de los 12,589 que ha recibido la COBUPEJ solo se han presentado ante esa instancia y no ante la FEPD. ¿Por qué? Sin duda una parte podría deberse a que el denunciante no considera que en la desaparición de su familiar, amigo o conocido esté involucrado un delito. La COBUPEJ recibe toda clase de reportes, entre ellos de personas que no se localizan por accidentes, enfermedades mentales o que se ausentan por unas horas. Pero no todos los casos son de este tipo: hay reportes de desaparición con presunción de que la ausencia se debe a la comisión de un delito que no se denunciarán ante la FEPD porque, simplemente, no se confía en ella. Una precaución juiciosa cuando el mismo Gobernador reconoció alguna vez que las fiscalías están tomadas por el crimen organizado.

En todo caso, resulta poco creíble que en el Gobierno de Jalisco no se dieran por enterados de que el posible descenso de denuncias ante la FEPD se podría deber a que los denunciantes prefirieron presentar su denuncia solo ante la COBUPEJ y no ante la FEPD. El discurso triunfalista que encabeza el informe de ese año, pues, era injustificado.

5. Mayo de 2022. El engaño crece: los casos van en caída libre.

En mayo del año pasado, en un evento mediático a puerta cerrada, sin representantes de los colectivos, que encabezó el Gobernador de Jalisco y que convocó a todos los responsables relacionados con la desaparición de personas en la entidad, se «relanzó» la estrategia contra el problema. Fue un acto para comunicar lo bien que estaban haciendo las cosas, según ellos, y anunciar nuevas acciones.

En ese marco, se presentó una diapositiva sobre la pretendida reducción de casos de desapariciones que llevó el triunfalismo oficial al plano de lo grotesco. Mostrando solo los meses de abril de 2019, 2020, 2021 y 2022, se dijo que las denuncias habían caído ¡39.2 por ciento! entre el primero y el último año.

El Comité de Análisis de la UdeG comentó a los pocos días en rueda de prensa dos cosas evidentes: la primera es que si las cosas iban tan bien como decían, ¿para qué relanzar una estrategia que estaba funcionando?. La segunda: la gráfica presentada era muy sospechosa porque basarse solo en un mes era muy poco confiable para inferir una tendencia, además de que abril bien podría ser un mes atípicamente bajo en denuncias.

6. 2022, el año en que vivimos más en peligro y no nos alertaron

Después de abrir la champaña y darse palmaditas por los éxitos que estaban teniendo, según sus propias cuentas, comenzaron a percatarse que los números estaban cambiando para mal. Después del acto de mayo, además, cesó toda comunicación sobre el tema, salvo los pocos tuits que publicó desde entonces el Gobernador y hasta el 1 de noviembre, en el que se informó previo al cuarto informe, con toda la intención justamente para que el acto de presentación en el Congreso no abordara el asunto más catastrófico de su gobierno.

Para quienes hemos monitoreado el SISOVID con regularidad, más después de que el Gobierno de Jalisco abandonó el RNPDNO desde marzo del 2022,  era claro que incluso la reducción registrada anteriormente en las denuncias ante la FEPD se estaba revirtiendo.

En septiembre, los datos mensuales acumulados durante el 2022 y reportados ante el SISOVID, incluyendo los de FEPD y COBUPEJ, indicaban una aceleración de la tasa de desapariciones. 

El 1 de noviembre del 2022, en el acto en el que el Gobernador informó sobre el problema de las desapariciones en la entidad, fue sorprendente que ya no apareciera la separación entre denuncias y reportes que habían venido usando como marco para informar del problema, presentando primero las denuncias (a la baja) de la FEPD y después los datos del COBUPEJ, sino que por primera vez se mostró la suma de ambos registros. Esta es la lámina que usó en esa ocasión:

Según lo graficado ahí, entre enero y octubre del 2019 y el periodo equivalente de 2022, se habría presentado un decremento de registros de personas desaparecidas del 11.7%, al pasar de 4,344 casos en 2019 a 3,834 en el 2022.

¿Por qué el Gobernador decidió cambiar el criterio para informar sobre desapariciones que había seguido en años previos? Por la sencilla razón de que los casos de denuncias con carpetas de investigación, que habían venido a la baja, se elevaron drásticamente durante el año y ahora informar sobre el total de casos le permitió, de todos modos, continuar con la narrativa engañosa de una disminución de casos.

Es difícil saber en qué proporción se incrementaron las denuncias ante el la FEPD durante 2022 porque, justamente, ya no apareció en el cuarto informe el número de denuncias presentadas por año ni hay una fuente abierta para saberlo. Los datos que muestra el SISOVID de personas desaparecidas son las denuncias pendientes de resolver, no los casos que se reportaron inicialmente. Aun así, puede verse cómo en el 2022 se rompió la tendencia a la baja. Véase el gráfico siguiente, tomado de ese sitio, que puede ser ilustrativo aunque solo se refiera a los hombres (puesto que por sexo es quien concentra la mayoría de denuncias):

Como puede verse, al 31 de diciembre del 2022 el número de denuncias pendientes de resolver fue mucho mayor que los anteriores, salvo 2019: 1,510 denuncias ante la FEPD con carpeta de investigación de hombres desaparecidos quedaron sin aclararse al cierre del 2022 contra 1,179 del año previo.

7. Silencio irresponsable ante cifras a la alza

Durante todo el 2022 y hasta el momento, el Gobierno de Jalisco decidió callar ante un incremento en los indicadores de personas desaparecidas y, por lo tanto, de una subida en el riesgo de ser víctima del delito. En vez de «hablar con la verdad» y alertar a la ciudadanía, lo que se ha impuesto como norma es el silencio. Como si no hablándolo, el problema fuera a desvanecerse.

Pero, por desgracia, la crisis de desapariciones sigue creciendo. A diciembre de 2022, los casos acumulados de personas cuya suerte y paradero se desconocen ascendieron a 13,866 según el mismo SISOVID.

Si tiene la paciencia de sumar datos de aquí y de allá, así se presentan los casos acumulados año por año que no se han resuelto. Tomo prestada la gráfica del Dr. Victor González Romero, quien también viene haciendo un seguimiento de la estadística.

Además de haber más denuncias, el desempeño del Gobierno de Jalisco ha venido cayendo año con año en indicadores claves: menos personas localizadas y menos víctimas exhumadas que son identificadas, a pesar de contar con más presupuesto y personal.

Sobre lo primero, comparto un tuit informativo del Comité de Análisis de la UdeG:

Sobre lo segundo, léase la nota publicada recientemente por el periodista Lauro Rodríguez, del Diario NTR:

Este texto se publicó primeramente en el blog del autor. Véase: https://mreflejos.blogspot.com/2023/01/no-hablar-con-la-verdad-y-actuar.html

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