En la entrada anterior en Revista Presente hablé sobre mi interés en las biografías. Ahí anoté las complejidades y los retos que los historiadores profesionales enfrentan al reconstruir una vida, pero también la importancia de hacerlo ante la necesidad de que el historiador cumpla su papel en la comunidad.
Ahora, volviendo sobre mis notas, he encontrado algunas brevísimas reflexiones que en su momento realicé sobre biografías que estaba leyendo. Algunas son novelas, otras son obras históricas, algunas más se acercan a la crónica. Todas, empero, buscan aprehender el sentido de una vida.
Santiago Posteguillo, Yo, Julia, Planeta, 2018

A diferencia de otras novelas de Posteguillo, en este libro no sobran los personajes memorables. Julia Domna busca el poder por el poder mismo, no para un objetivo mayor. El Septimio Severo de Posteguillo no tiene la profundidad de personajes de otras de sus novelas, como Escipión o Trajano. El villano que tenía más potencial, Cómodo, desaparece rápidamente, y es nada frente a un Aníbal. El intrigante Plauciano palidece frente a un Adriano.
Santiago Posteguillo, Y Julia retó a los dioses, Planeta, 2020.
Mejor en la mayoría de los aspectos al libro anterior. Podemos ver algo recurrente en los libros de Posteguillo: cómo el poder corrompe mentes y cuerpos.
Kate Kirkpatrick, Convertirse en Beauvoir: una biografía, Paidós, 2020.
Kate Kirkpatrick construye meticulosamente a “su” Beauvoir. Una perfecta combinación de la vida intelectual y la vida personal de la que, con toda seguridad, es la filósofa más reconocida de la historia.
Martin Amis, Koba el Temible: la risa y los veinte millones, 2004.
Tal vez hace 21 años, cuando Amis escribió, la glasnot todavía seguía sacando a relucir la monstruosidad del régimen soviético. Es un libro escrito con las entrañas —es inevitable no hacerlo cuando se escribe sobre la inhumanidad—. Disperso pero disfrutable. El tercer capítulo es el más flojo, pero el más corto.

Emmanuel Carrère, Limónov, 2011.
Carrère se fusiona con Limónov; rebusca aquello que los une. Tal vez Emmanuel vea en Limónov muchas de las inquietudes que a él le afectaron, o admire de su colega ciertos comportamientos y decisiones que le hubiera gustado que fueran suyas. A Carrère le daba asco Limónov, como le pasaría a cualquier persona sensata. Libro maravilloso.
Paul Veyne, Foucault. Pensamiento y vida, 2008.
Uno puede sentir desconfianza ante una biografía hecha por alguien que era cercano —y tenía aprecio— a su protagonista (Veyne llama a Foucault “mi héroe”, pero en el sentido del héroe de una épica; un poco como Carrère se refiere de Limónov, aunque creo que tanto Veyne como Carrère sí veían como héroes a sus protagonistas); pero Veyne traza un panorama muy accesible para viajar a través de las ideas de un pensador complicado de aprehender como lo es Foucault. Es un libro que puede servir de introducción a la obra foucaultiana, y a la de sus continuadores.
Julian Jackson, A certain idea of France, 2018.
Es una monumetal biografía política la hecha por Jackson, en la que priva la grandeza de Charles de Gaulle. Como bien lo mencionen autores citados por Jackson, de Gaulle y sus ideas pertenecen al siglo pasado, pero es indudable que la Francia del presente le debe su parto al hombre del 18 de junio.
Emmanuel Carrère, El adversario, 2000.
¿Cómo puede alguien no terminar asqueado y perturbado después de escribir una historia como la de Jean-Claud Romand? Y todavía más, ¿cómo puede estar libre un hombre como Romand, que asesinó a su madre, padre, esposa y dos hijos, y que después de eso salió tan tranquilo a comprar L’Equipe? Todas las historias de asesinatos familiares son perturbadoras, pero la de Romand tiene rasgos que la hacen tenebrosa, inefable.
Emmanuel Carrère, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick, 1993.
Una biografía de la locura.
Claudio Lomnitz, El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, 2014.

Las utopías siempre son anacrónicas, está en su naturaleza; no puede haber utopía sin la imposibilidad de su realización. Ricardo terminó abstraído de la realidad de México, y eso le costó su libertad y, paulatinamente, su misma vida. Lomnitz teje maravillosamente los hilos de las relaciones que conformaban al Partido Liberal Mexicano. Un libro estupendo.
Simon Sebag Montefiore, La corte del zar rojo, 2003.
Iósif Stalin se rodeó de aduladores, perdió la noción de la realidad, y aterrorizó a sus allegados tanto o más como a los habitantes de las repúblicas soviéticas. El estalinismo no es una ideología, sino una fase más del Terror. Montefiore humaniza a un ser abominable; ningún revisionismo puede salvar a Iósif Vissariónovich de la inmundicia.
Quentin Skinner, Maquiavelo, 1981.
Skinner presenta a Maquiavelo como un continuador, y a la vez un terremoto, del humanismo renacentista. Sus postulados respecto de la importancia del contexto pueden servir para acercarse a otros personajes.
Enrique Serna, El vendedor de silencio, 2019.
Serna cae sobre dos temas que por sí mismos dan para sus propias historias: el periodismo vendido y el alcoholismo. En el primero, teje muy bien la relación entre el poder corrupto del PRI del siglo pasado y la prensa. En el segundo, la vida de un hombre alcohólico y violento, Denegri, que se transforma imitando los modos del Dr. Jekyll.
Isaiah Berlin, Karl Marx: su vida y su entorno, 1939.
Este es un ejemplo paradigmático de una biografía intelectual, en la que el papel central lo juegan las ideas y no los acontecimientos; y tal vez sea Marx, del cual su vida no ofrece épicas, a quien más se le haga justicia con este tipo de biografías. El retrato intelectual de Marx, así como la exposición del entramado ideológico construido por él, está logradamente expuesto por Berlin.
Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana, 2021.
Desgarradora. Liliana tenía su historia, no era una cifra más de ese tenebroso conteo de mujeres asesinadas que ha inundado a este triste y violento país. Cristina dejó el alma en este libro, y uno no puede evitar sentir que el estómago se le sale por la boca.
Alberto Ruy Sánchez, El expediente Anna Ajmátova, 2021.
La poesía de la vida, el amor y la muerte resuenan en la Ajmátova de Ruy Sánchez. Ella vive la poesía y sufre la Historia.
Elisabeth Young-Bruehl, Hannah Arendt: una biografía, 1982.
El pensamiento de Arendt era polémico porque buscaba serlo. Tal vez en eso Arendt sí era hegeliana: el conocimiento en el avance gracias al enfrentamiento, siempre en el campo de las ideas. Un ser humano excepcional.

Ricardo Arredondo Yucupicio. Los Mochis, Sinaloa (1997). Historiador y aficionado a las biografías.





