Modelos de doce coronas para joyas, Anónimo francés, s. XVIII, vía BNE

Andrés Manuel, «el Pequeño»: Radiografía a través de epítetos

Por Miguel Lara Tirado

Plinios y Catones, unos Viejos y otros Jóvenes, Reyes Soles y Planetas, Austrias Mayores y Menores… se les otorga ese vocablo en deferencia, para marcar entre unos y otros, diferencia. Porque una vez como tragedia y otra como farsa, dijo aquél. Lo mismo aplica a dos personas, mexicanas, de nombre Andrés Manuel.

El padre, Andrés Manuel el Viejo, lo fue todo y sigue siendo algo; en cambio, Andrés Manuel el Joven siempre ha sido muy poco, y cada vez es menos.

Lo fue todo durante la democracia mínima (1997-2018): fue Andrés Manuel el Íntegro, cuando se opuso a Zedillo y el Fobaproa (aunque sus beneficiarios amigos de la 4T hoy sean), lo que le valió presidir el PRD. Se opuso a Fox, y fue Andrés Manuel, Sin Fuero; contra Calderón fue Andrés Manuel el Legítimo. Único opositor a Peña y su Pacto por México, fue Andrés Manuel el Solitario.

Pero en 2018 finalmente pudo ser presidente. Y Andrés Manuel el Mayor lo fue todo, todo, todo, como sus ancestros presidenciales priístas. Durante seis años, día por día, fue Andrés Manuel el Supremo, Andrés Manuel el Terrible, Andrés Manuel el Único. Todavía hoy, ante la estela de su sombra, el expresidente sigue siendo Andrés Manuel el Deseado

Pero durante todo ese trayecto, su hijo, Andrés Manuel el Pequeño no fue nada: acaso Andrés Manuel Sin Cargo. Si el padre quiso ser, nuevamente, el hombre que lo podía todo, todo, todo, el hijo fue muy poco, poco, poco sino es que nada, nada, nada. Andrés Manuel presidente, el Perdurable; Andrés Manuel, secretario de Organización, el Breve

El progenitor es, para no sé quién, Andrés Manuel el Hermoso, o el Loco, o el Loco Hermoso; en cambio, al vástago habría que llamarle, por su incompetencia —puesto que no hay peor traición que entorpecer y estorbar la causa— Andrés Manuel el Güey Felón.

Aún más: antaño, los dos sacros nombres, pocas veces se asociaron con ese al que llamaban Andy: era Andrés Manuel Sin Nombre

Uno fue Andrés Manuel Zapatos Viejos o Andrés Manuel Doscientos Pesos, el otro, Andrés Manuel Sin Tierra en los zapatos, Andrés Manuel el Extenuado.

Sénior Andrés Manuel en Macuspana, Junior Andrés Manuel en el Japón; Andrés Manuel I de Palenque, Andrés Manuel II en Prada.

Marco Benefial, Esqueleto con corona (dibujo de tinta sobre papel), entre 1704 y 1764, vía BNE

Andrés Manuel I Corazón de Pejelagarto, Andrés Manuel II el de los Tristes Destinos

Padre, Andrés Manuel Sin Miedo. Hijo, Andrés Manuel Sin Visa

Andrés Manuel I el Populista, Andrés Manuel II el Arribista.

Andrés Manuel I el Mesías, Andrés Manuel II ni de Cien Días.

Padre Andrés Manuel el Absoluto, Hijo Andrés Manuel Sin Atributo.

Andrés Manuel I el Impoluto, Andrés Manuel II el Diminuto.

Andrés Manuel I el Détente, Andrés Manuel II el Incompetente.

Padre Andrés Manuel Soviético, Hijo Andrés Manuel Patético.

Andrés Manuel el Carismático, Andrés Manuel el Antipático.

Andrés Manuel I el Peligroso, Andrés Manuel II, ¡Güey, qué oso!

Padre Andrés Manuel el Poderoso, Hijo Andrés Manuel el Infructuoso.

Andrés Manuel I el Sin Dinero, Andrés Manuel II, el Chocolatero

Andrés Manuel I el Bienamado, Andrés Manuel II, otra vez, el Sin Visado.

Es tan poco, poco y casi nada,
que para mejor reír y no llorar,
y seguir contando esta andanada,
de la prosa al verso he de cambiar.

Este poema, burdo y sin métrica
Me inspira tal persona tétrica
Apenas unas simples rimas verso
Puedo lograr sin grande esfuerzo;

Es tres cuartos del nombre de progenitor
No termina en emblemático Obrador
El fracasado secretario organizador
Repelente de virtud, gracia o vigor

Teflón de inteligencia su cabeza.
Ningún logro hay en su haber,
Salvo Durango y Veracruz perder
Mero hijo biológico, naturaleza.

Un estorbo pesado incompetente
tan chico que “Menor”, incluso cuesta
martirio de cada morenista penitente
lo que Dios no da nombre no presta
Se los digo aquí, en diálogo íntimo
Llámenlo pues, Andrés Manuel el Ínfimo.

 

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