El presidente piensa en voz alta

Por Hugo Garciamarín

A la mitad del camino es un texto con el que el presidente Andrés Manuel López Obrador explica las decisiones que ha tomado durante su mandato y en donde describe, a veces con detalles íntimos, las motivaciones y circunstancias que rodean al ejercicio del poder presidencial. Se trata de un escrito que bien pudo ser resultado de muchas reflexiones en voz alta mientras ordenaba notas y pendientes en su oficina en Palacio Nacional. En este sentido, es interesante: es un relato vivo, con detalles políticos importantes, trascendentales y con opiniones sinceras, francas, a veces duras, sobre políticos, empresarios y hechos políticos.   

El libro está compuesto de cuatro capítulos, en los que da cuenta de una gran variedad de temas relativos a su administración. Por el espacio con el que cuento, me voy a centrar sólo en algunas cuantos, que me parecen relevantes. El primero es la importancia que le da a que  el gobierno controle la industria energética, las aduanas, los servicios penitenciarios, la licitación de medicamentos, etc., y que cuente con capacidad real de negociación frente agentes económicos. Le dedica bastantes páginas a explicar por qué es fundamental poner la soberanía nacional como prioridad, aún frente a circunstancias difíciles como el veto del Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Mexicano de Negocios de no negociar con el gobierno federal si estaba Manuel Bartlett, o como las trabas para adquirir medicamentos (pp.39-49). Tener soberanía no sólo impacta en el ahorro, sino que también tiene repercusiones en el control del territorio y en el bienestar de la gente. Por esta razón, da la impresión de que tiene claro que la soberanía impacta en todos los ámbitos de la transformación.

No obstante, el escrito se centra en los resultados positivos de los problemas que atiende personalmente el presidente. Entonces, ¿qué pasa en casos en donde la soberanía está en riesgo, como las mineras, o donde la industria farmacéutica sigue lucrando con el bienestar de la gente? ¿Será que los responsables no han cumplido con el encargo? Al respecto, y también para otros casos, da una pista el texto: “confieso que soy muy obsesivo en este aspecto y sostengo que orden dada no supervisada no sirve para nada (p.10)”.

En segundo lugar, es importante resaltar los detalles políticos que tiene el libro. A lo largo de sus páginas es posible encontrar anécdotas como conversaciones con Enrique Peña Nieto, así como la publicitación de cartas y documentos de alto interés público, como la carta que le envió, con su puño y letra, el general Salvador Cienfuegos cuando fue detenido en Estados Unidos (pp.131-132). De igual forma, vale muchísimo la pena la descripción de la relación con Donald Trump, así como el reporte de la misión para traer con vida a Evo Morales a México.

Por otra parte, también es importante el análisis que hace sobre Francisco I. Madero y lo que hay que aprender de su experiencia para el gobierno que encabeza. En su opinión, la principal razón por la que fue vencido es porque no tenía al pueblo de su lado, pues, pese a ser un demócrata, no había logrado articular las demandas de otros sectores de la población: “el no equilibrar libertad y justicia y el no haber priorizado la demanda social lo alejaron del pueblo que se encogió de hombros y desatendió el deber de apoyar a su presidente” (p. 199). 

Por el contrario, considera que él tiene al pueblo consigo, si no fuera así, dice, ya habrían vencido los conservadores o “habríamos tenido que rectificar y someternos a sus caprichos e intereses para convertirnos en floreros, títeres o peleles (p. 203)”. Es por esta razón que su gobierno está abajo y a la izquierda: representa, sin excluir otros sectores, a los estratos más necesitados y está siempre del lado del oprimido: “ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios. Si somos auténticos, si hablamos con la verdad y nos pronunciamos por los pobres y la justicia, mantendremos identidad (p.227)”. 

Esta reflexión lo lleva, en tercer lugar, a analizar a la oposición, a los intelectuales del viejo régimen y a la clase media. Particularmente a esta última le dedica varias páginas. La describe como extremadamente individualista, proclive a la desinformación y tendiente a querer “satisfacer impulsos de posesión, ser alguien en la vida no por ayudar a los semejantes sino para saciar la sed de la arrogancia” (p.257).

Esta es probablemente la parte del texto en el que la reflexión es más al calor de la circunstancia. Si bien plantea la necesidad de impulsar una clase media con una esencia más igualitaria y solidaria, no hay mucha claridad de cómo podría lograrse. En mi opinión, la clase media naciente no necesariamente compagina con el PRIANRD y bien podría caber en el lopezobradorismo. Hace falta, además de combatir la desinformación, comprender su malestar, sus miedos y sus motivaciones y, sobre todo, no dejar que la lógica electoral, de la elección intermedia pasada y de la sucesión, nublen la vista.   

Finalmente, en cuarto lugar, el libro también expone cuál sería el legado del presidente: las modificaciones constitucionales, los programas sociales, el fortalecimiento de la soberanía nacional y las obras que dejará al final de su sexenio. En su opinión, la obra está casi hecha y, si hoy terminara su mandato, podría irse tranquilo de haber dejado las bases para la Transformación de México: “es tan importante lo logrado en este período que hasta podría dejar la Presidencia sin sentirme mal con mi conciencia (p.10)”. Pero aún hacen falta la nueva ley energética, la reforma política, la consolidación de la Guardia Nacional y atender el problema más grave de este país: la inseguridad.

Así pues, A la mitad del camino es una interesante reflexión en voz alta del presidente que puede resultar de interés para todo tipo de público. Aquí sólo expuse un fragmento de los diversos temas que pueden encontrarse en sus poco más de 300 páginas. Por esta razón, pienso que hay que tomarle la palabra: hay que leerlo, discutirlo y, principalmente, contrastar la perspectiva que hay desde el mirador del poder, con el día a día del territorio.

El presidente presumió su más reciente libro en su conferencia mañanera del lunes 30 de agosto. Fuente: Presidencia.
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