Soñé que entrevistaba a Maquiavelo en un café de la colonia Roma, en la Ciudad de México. Les comparto esta conversación con todo y la memoria involuntaria de la que hablaba Prust.
¿El fin justifica los medios?
Yo nunca dije esa frase. Alguien interpretó así algo que yo afirmé en mi libro, El Príncipe. Me he enterado de que la repiten muchos políticos, generalmente los que nunca me han leído. O no me han leído bien. Esa frase sugiere un pragmatismo que sacrifica la moral. No importa lo que tengas que hacer, si puedes conseguir el fin que persigues. No es así de sencillo. La política siempre será un proceso complejo de decisiones que nunca dejarán satisfechos a todos. Es decir, los fines, aún los más nobles, no serán del agrado de todos. Por eso, tendríamos que especificar de qué fines estamos hablando. Si son buenos o malos, hay que ver para quién. La política es una respuesta al conflicto.
¿La política es para todos? Es decir, ¿cualquiera la puede ejercer ya sea como un oficio o una profesión?
No. Definitivamente no. La política no es para espíritus débiles. Tampoco para personas sin perseverancia. Sin ambición. La política es para quien conoce las contradicciones de la vida y de las personas. Es para quien no se asusta de cualquier cosa. Nadie conoce realmente la política si no la ejerce. Lo dijo alguien por ahí: la política es como enseñarse a andar en bicicleta. No hay otra manera de aprender, más que subiéndose a ella. Definitivamente para la política hay que tener vocación. Vocación de poder.
¿En política, la forma es fondo?
¡Claro! Esta frase dicha de diferentes maneras, que se repite en las tertulias de café y que ha sido atribuida a más de un filósofo y político, es cierta. Las formas y modos de la política son sólo apariencias que guardan siempre una causa, una justificación de las acciones. Y de las intenciones. La política está hecha de reglas y principios que deben ser tomados en cuenta. Siempre la apariencia de la política tiene un fondo. Un por qué oculto. Una forma que cuidar. Una regla que seguir. Esa interpretación le doy a esa frase.
¿Usted separó la moral de la política?
Para el análisis de la realidad política, sí. Pero sólo como un método. El analista político debe comprender lo que ve, no lo que quiere ver. Ahí encuentro yo una de las fallas del análisis político. Para el analista político no es bueno tomar partido. No es bueno apasionarse. Por eso propongo el método histórico. El saber que hay un referente, un patrón de la acción política en el pasado, con lo que se vive el presente. Pero yo no concibo una política sin moral. Es otro de los mitos que se tienen sobre mí.
¿La traición es parte de la política?
Es una falta inevitable. Se encuentra en la naturaleza misma de la condición humana. Con esto quiero decir que la traición no es propia sólo de la política. Hay traiciones en los negocios, las relaciones personales; en las familias y por supuesto, en los gobiernos. Entre los amigos. El ser humano es egoísta por naturaleza, busca el poder y la gloria. Y a veces para conseguirlos pasa por sobre lo que sea. Donde haya más de dos, siempre será posible la traición.

¿Qué les recomendaría a los políticos de hoy?
Que no olviden la historia ni lo que viven otras sociedades. Que estudien a los gobiernos de ayer y los de ahora. Que sean personas desengañadas. Que no se sorprendan de cualquier cosa. Que se enteren de la historia de las ideas políticas. Que lean a los clásicos una y otra vez. Que no sólo los aludan en sus conversaciones y discursos. Que reflexionen la política. Que tengan la ambición de trascender. Que sepan adaptarse a las evoluciones de las sociedades. Ah, y que se lea a El Príncipe como se debe: como una experiencia acumulada de casos y no como un recetario político.
¿Eran mejor los políticos de su época?
En todas las eras, las pasiones y los humores son los mismos. Cambian los protagonistas, las modas y los contextos, pero nunca el ser humano. El ser humano es el mismo siempre. Y la política tiene que resolver los problemas entre los seres humanos contradictorios, egoístas y a veces, solidarios. Nunca habrá una sociedad hermanada y buena. En esta tierra no hay paraísos. Es una lucha entre todos. Lucha que la política tiene que resolver y hacernos convivir siendo tan diferentes. Ahí reside su grandeza.
¿En política los amigos pueden ser también enemigos?
Cuando el político asume el poder tiene dos problemas fundamentales que resolver: qué hacer con los amigos y qué hacer con los enemigos. Con los amigos no es cosa fácil como se piensa. El político nunca debe romantizar la amistad si no quiere llevarse sorpresas o decepcionarse. Los amigos son quienes conocen más nuestras debilidades y secretos inconfesables. Son envidiosos por naturaleza. Toda amistad incuba la envidia, una de las peores pasiones humanas. De la amistad hay que sacar lo bueno. Y no olvidar lo malo.
A los enemigos no hay que perderlos de vista. Ahí encontrará muchas verdades que el amigo nunca le dirá al del poder. Con los enemigos hay que irse con cuidado y actuar con firmeza. Pero estar atento a lo que dicen y hacen. Ahí hay mucha porción de verdad sobre uno. Finalmente, los enemigos son asesores involuntarios.
En El Príncipe usted sugiere que quien gobierna no debe escuchar a tantos. ¿Cómo deberíamos interpretar esto?
El político tiene que escoger a los mejores asesores en temas específicos. Para ser preciso, los que quepan en una mesa para seis, con cinco temas claves: política, derecho, finanzas, comunicación, y planeación para dar seguimiento a las estrategias, acuerdos y tareas que salgan de esa mesa. Por cuestión de orden, exíjale a cada uno, que se concentren en sus temas y no en los temas de los otros. Y sobre ello, usted decida.
Pero no escuche a uno solo. No se vaya al otro extremo. Si bien su oído tiene que poner límite a tantos consejeros, no se deje asesorar solo por uno. No dependa tanto de sus consejos. Tarde que temprano se creerá mejor que usted. Sentirá que, si sus consejos siempre son atendidos, le dará derecho a compartir el poder.
En “Los discursos sobre la primera década de Tito Livio”, usted afirma que la política siempre se repite. ¿Es así?
Como en el ciclo de la vida, los gobiernos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Tome en cuenta este ciclo porque es inevitable. Así nos lo dice la historia. Hay siempre una era de esplendor y entusiasmo. Una cúspide de popularidad que más tarde que temprano desciende al abismo. Sepa en qué etapa está su gobierno. Pero nunca abuse del pueblo. Ni física ni verbalmente usted no puede abusar del pueblo. Ni con la represión ni con la mentira. Todo pueblo es paciente por un tiempo. Solo por un tiempo. El pueblo eleva y el pueblo hunde al político. Cuídese el político de la decepción del pueblo, pues su reacción es implacable e irracional. Y en su memoria condenará al político para siempre.
¿Qué tanto juega la suerte en la vida de un político?
La fortuna, -la suerte-, es un elemento inherente a la política. Algunos políticos han gozado de la suerte más que otros. La historia de la política está llena de bromas: ha elevado a cargos relevantes a personajes menores. Así suele vengarse la política de aquellos que se sienten mejores, y no llegan. Pero la suerte no es eterna. La suerte tiene caducidad. Termina un buen día sin avisar. Y generalmente no vuelve.
Finalmente, ¿qué les recomendaría a los políticos fascinados por las redes sociales?
La política necesita ideas. No sea un político de discurso hueco. O sin discurso. No le apueste a la popularidad engañosa y efímera de las redes sociales. La política es algo más que frases e imágenes. Si usted considera que las ideas no son tan importantes en política, tenga cuidado: alguien está pensando por usted.

Guadalupe Robles. Culiacán, Sinaloa (1964). Politólogo, articulista, profesor de teoría política y de políticas públicas. Es autor de los libros: Congreso y sociedad, las tareas pendientes, (1999). Diccionario de términos municipales (2002); Derecho de la Información y comunicación pública (2004); El síndico procurador y el nuevo cabildo (2006); Conceptos básicos de derecho de la información (2012); En defensa del político (2025).






