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Movimiento Ciudadano rumbo a 2024, más allá de los lugares comunes

Por Jacques Coste

Luego de la designación de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez como candidatas presidenciales de Morena y el Frente Amplio por México —me niego a llamarlas por sus nombres fachada—, la discusión se ha centrado únicamente en estos dos bloques políticos. Mientras tanto, Movimiento Ciudadano (MC) ha recibido muy poca atención mediática, más allá de algunas discusiones superficiales.

Es hasta cierto punto normal que MC reciba menos atención. Es cierto que las otras dos coaliciones son las que han acaparado el mayor porcentaje de votos en las últimas contiendas electorales y también que es altamente probable que la siguiente presidenta de la república salga de Morena (primordialmente) o del Frente. No obstante, es importante complejizar el papel de Movimiento Ciudadano en la próxima elección, pues sus decisiones pueden ser determinantes para el futuro político inmediato. 

Digo complejizar porque lo poco que se discute sobre Movimiento Ciudadano está basado en lugares comunes: que si es el cacicazgo de Dante Delgado, que si se trata de un partido regional pero no nacional, que si son aliados del presidente, que si son unos ingenuos al pensar que hay espacio para una “tercera vía” en estos tiempos de polarización política, etcétera. Como todos los lugares comunes, hay cierto grado de realidad y precisión en algunos de estos análisis, pero también tienden a simplificar excesivamente la vida interna del partido, el peso de sus decisiones en la arena política nacional y su importancia hacia el futuro. 

A continuación, propongo algunas coordenadas analíticas para contar con una visión más ponderada de Movimiento Ciudadano y su papel en la elección de 2024. 

  1. Dilemas internos

El 29 de septiembre, Movimiento Ciudadano celebrará una sesión de su Consejo Nacional. En esa reunión y en los días previos y posteriores a ella, se dirimirán asuntos de suma importancia para el futuro del partido, como el método de selección de candidaturas para los cargos que se disputan en 2024 (desde presidentes municipales, pasando por legisladores locales y federales, hasta el candidato presidencial) o la estrategia que seguirán en ese proceso electoral. También se limarán las asperezas internas y se procurará cohesionar al partido. 

No es ningún secreto que la principal disputa interna es entre el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, y el dirigente nacional del partido, Dante Delgado. Los roces entre ambos personajes comenzaron hace tiempo, pero se intensificaron —casi llegando al grado de la ruptura— hace algunas semanas. Hoy, las cosas parecen estar más tranquilas, pues Enrique Alfaro deslizó que estaría dispuesto a apoyar una candidatura presidencial de Samuel García, quien también parece ser el favorito de Dante Delgado.

Por tanto, parece haber un cierto armisticio en el conflicto político de estos dos pesos pesados del partido naranja por simples razones pragmáticas. Por una parte, a Delgado le conviene conservar al Grupo Tlajomulco que lidera Alfaro dentro del partido, pues en Jalisco está la principal fuerza regional de MC y el gobernador es un talentoso operador político. Por la otra, Alfaro hará todo lo posible para que alguien de su círculo político sea el siguiente gobernador de Jalisco. 

En esto último podría estar el nudo que habrá que desenredar en este conflicto político: pareciera que el delfín de Alfaro para la gubernatura es el senador Clemente Castañeda, mientras que el de Delgado es el alcalde de Guadalajara, Pablo Lemus. Dirimir este asunto no será sencillo. 

Otro asunto que deben resolver es el de la posible candidatura presidencial de Samuel García. Todo parece indicar que la mayoría del partido ve su eventual candidatura con buenos ojos. Es más, al conversar con varios cuadros de MC, percibo auténtico entusiasmo cuando hablan de la posible candidatura de García. 

Argumentan que su remontada en la elección de Nuevo León demostró que es un gran candidato, que sabe manejar la presión de las contiendas electorales importantes, que ha sabido utilizar las redes sociales como pocos otros políticos mexicanos y que podría ser un candidato muy atractivo para el norte del país. A todo esto, añaden que hace una gran mancuerna con su esposa, Mariana Rodríguez, a la hora de apelar al electorado joven, clasemediero y “aspiracionista”.

No obstante, Samuel García enfrentará férreos obstáculos a nivel local. El Congreso de Nuevo León, controlado por el PRI y el PAN, tiene todos los incentivos para bloquear la candidatura del gobernador, con el cual ha mantenido una relación muy ríspida durante todo su mandato. 

Eventualmente, García podría buscar algún artilugio jurídico para burlar el obstruccionismo del Congreso local, pero incluso en ese caso tendría que sacudirse el fantasma de su antecesor, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, quien goza de muy mala reputación en la entidad, pues botó sus responsabilidades como gobernador y lanzó una campaña presidencial tan ridícula como deslucida.

Así las cosas, García las tiene todas consigo dentro del partido, pero no así en su estado. Por lo demás, su candidatura es una apuesta arriesgada para él mismo y para MC. Independientemente de que nos agrade o no, Samuel es una de las figuras políticas jóvenes más prominentes del país, por lo que tendría el tiempo, la plataforma y los recursos necesarios para construir una candidatura presidencial más sólida rumbo a 2030. Al contender en 2024, podría terminar por quemarse demasiado pronto y cerrarse ventanas de oportunidad en el futuro. He aquí otro dilema para Movimiento Ciudadano, ¿cómo y cuándo aprovechar el potencial político de la mancuerna conformada por Samuel García y Mariana Rodríguez?

Finalmente, cabe resaltar que el rumor de Marcelo Ebrard aún no se disipa por completo. Si bien la mayoría de voces dentro del partido abogan por postular a un candidato propio, aún hay quienes piensan que Ebrard podría ser una buena opción para atraer a los votantes desafectos de Morena y a las clases medias. Seguramente esta discusión ocupará un lugar importante en la agenda del Consejo Nacional el 29 de septiembre.

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  1. Los retos de MC en la campaña de 2024

Ya sea con Samuel García o con otro candidato, el principal desafío para Movimiento Ciudadano será convencer al electorado de la viabilidad de su proyecto político. Actualmente, uno de los principales problemas del partido, en términos de percepción ciudadana, es que muchas personas observan con cierta simpatía a MC, pero no están dispuestas a votar por el partido debido a que consideran que es poco competitivo, es decir, que su triunfo es inviable

En 2024, MC hará todo lo posible por cambiar esta percepción. Se trata de un reto gigante, tomando en cuenta la enorme fortaleza electoral de Morena y la polarización política, que orilla a mucha gente a votar por el Frente Amplio, aunque no simpatice con los partidos que lo conforman. 

Algunos cuadros de MC consideran que, si el candidato presidencial naranja logra aprovechar los errores de las otras candidatas y consigue crecer poco a poco en las encuestas, el partido podría vencer la percepción de inviabilidad. De acuerdo con este cálculo, en el momento en que el Frente y MC estén más o menos emparejados en las encuestas, más gente se empezará a decantar por Movimiento Ciudadano, al considerar que realmente puede competir por Morena.

Es un cálculo arriesgado. Es cierto que eso fue lo que ocurrió con Samuel García en Nuevo León o con Eliseo Fernández en Campeche, en la elección de 2021. Pero no es menos cierto que en muchos otros estados las cosas no han funcionado de esta manera y MC perdió abrumadoramente, al sólo lograr porcentajes de votación de un dígito. 

El principal fundamento para este cálculo —y para no unirse al Frente Amplio— es un estudio demoscópico que MC realizó. En él, participaron más de 15 mil personas de 13 estados del país: 67% de los encuestados indicaron que tienen una mala imagen de la coalición PRI-PAN-PRD y 56% de los participantes dijeron que una victoria electoral del PRI sería “lo peor que podría pasarle a México”. 

Quizá nadie ha manifestado tan claramente la posición de MC como Martín Vivanco, dirigente estatal de ese partido en Durango: “De 2018 para acá, [PRI-PAN-PRD] aliados han perdido 23 estados. ¿Por qué pondríamos nuestro capital político a merced de fuerzas suicidas? […] Apostarnos a nosotros mismos es apostarle a una nueva generación. […] Hay riesgos, por supuesto, pero la firmeza siempre paga”. 

Otro desafío para el partido naranja será vencer la percepción que existe en amplios sectores de la oposición respecto a su condición de “esquirol” o “comparsa” de Morena. Los simpatizantes del Frente Amplio aseveran que, de manera voluntaria (para ayudar a López Obrador) o involuntaria (por un optimismo ingenuo), Movimiento Ciudadano partirá el voto opositor en la siguiente elección, lo que podría entregarle el triunfo a Morena. 

Esta es una losa pesada para MC. Hay estudios fundamentados en los datos de las votaciones de los procesos electorales de 2021 y 2022 que, en efecto, muestran que Movimiento Ciudadano pulveriza el voto opositor, lo que favorece a Morena. Sin embargo, otros estudios igualmente rigurosos muestran lo contrario: en realidad, la participación de MC debilita más a Morena que al Frente. 

En suma, hay un debate interesante sobre a quién favorece la participación de Movimiento Ciudadano como “tercera vía”. No obstante, será difícil para el partido sacudirse las sospechas de ser comparsa de Morena, sobre todo tomando en cuenta la larga historia política de Dante Delgado y López Obrador. 

Por si fuera poco, el partido enfrenta el reto de convencer al electorado de que México está en un momento propicio para buscar una “tercera vía” y una opción socialdemócrata. En un entorno tan polarizado como el actual, éste es otro reto importante. Con todo, los liderazgos de MC confían en que, si logran cambiar estas tres percepciones (la de inviabilidad, la de esquirol de Morena y la de la imposibilidad actual de una tercera vía), pueden ser realmente competitivos en 2024. 

Por último, MC enfrenta el reto de extender su base territorial. Actualmente, el bastión electoral del partido es Jalisco y buena parte de su fuerza electoral está en Guadalajara y su área metropolitana, así como en Monterrey, Campeche y algunos otros núcleos urbanos de distintos estados. Con su discurso progresista, el partido apuesta a posicionarse en más ciudades importantes del país en 2024. Esto es urgente para MC, pues sin una base territorial más sólida, es muy complicado que eleven su competitividad electoral. 

La Ciudad de México podría ser clave en este punto. Ha resultado sorprendente que el partido no logre ganar popularidad en la capital, pues a primera vista uno pensaría que es el lugar más propicio para elegir a un partido con un programa socialdemócrata. Si bien hasta ahora no ha tenido éxito, en 2024 MC hará todo lo posible por ganar competitividad en la ciudad. Hasta hace poco, Salomón Chertorivski parecía ser el candidato indiscutible a la jefatura de Gobierno, pero hoy no podemos descartar que MC se decante por otra figura más joven y combativa para intentar proyectar una imagen de frescura y renovación de la clase política.

Finalmente, Movimiento Ciudadano buscará por todos los medios posibles ampliar su número de asientos en el Congreso. El partido naranja quiere convertirse en la bisagra del Poder Legislativo, en la fuerza política necesaria para destrabar los nudos legislativos y en la aduana para pasar las iniciativas de uno u otro bando, a la usanza del PRI durante el sexenio de Felipe Calderón, en el que Manlio Fabio Beltrones famosamente “cogobernó” con el presidente panista.

Para lograr este último objetivo, debe cumplir todos los anteriores: proyectar una imagen de verdadera viabilidad electoral, sacudirse las sospechas de ser comparsa de Morena, ampliar su fuerza territorial (sobre todo, en las grandes ciudades del país) y colocar a candidatos competitivos que puedan ganar votos para su causa en cada carrera electoral, aunque no necesariamente ganen.

  1. Una verdadera fuerza política socialdemócrata

Más allá de los puntos anteriores, Movimiento Ciudadano debe demostrar que realmente es un partido socialdemócrata. El discurso de MC se basa en criticar con fuerza a la “vieja política”, en asegurar que tanto el Frente Amplio como Morena le han fallado a México, en apelar a la “alegría” —en contraste con la polarización que representan los demás partidos— y en promover una agenda progresista en materia de derechos laborales, diversidad sexual y otras banderas de la Nueva Izquierda.

Pese a este discurso, los gobiernos de Samuel García y Enrique Alfaro han sido polarizantes y no siempre progresistas, y el partido ha recurrido a artimañas de la “vieja política” para ganar votos, como cuando intentó postular al infame actor Roberto Palazuelos como candidato a gobernador de Quintana Roo, quien afortunadamente al final no pudo contender. 

Si Movimiento Ciudadano quiere ganarse al electorado joven y progresista, y si el partido realmente quiere ser una tercera vía y distanciarse del resto de la clase política, debe defender con mayor contundencia y congruencia su agenda socialdemócrata y debe abrir más espacios para quienes representan esa agenda dentro del partido y menos espacios a los arribistas y los oportunistas. Al mismo tiempo, MC debe darle continuidad al que ha sido su mayor acierto hasta el momento: comprender que la construcción de los proyectos políticos empieza en el ámbito local, empatizando con los problemas cotidianos de las personas, postulando a candidatos o candidatas con arraigo regional, caminando el territorio y hablando con la gente. 

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