Nunca la fragmentariedad es certeza acabada, salvo en el caso, quizá, de Cioran, en quien el anuncio fatal del fin y el desastre sólo requiere sentenciarse, ser enunciado con la contundencia del esteta cabalgando sobre la pasmada perplejidad del pensador. Los breves textos que siguen no pretenden ser aforismos en estricto sentido; son fragmentos, pero comparten la idea de Karl Krauss: “Un aforismo no coincide nunca con la verdad: es una media verdad o una verdad y media”. En La poesía del pensamiento, dice George Steiner que hay una estética del fragmento que reivindicó la tradición romántica como “el aura de lo inconcluso, de la gracia inacabada que la muerte prematura otorga”. No aspiro a tanto. Me conformo con que estos fragmentos sugieran un ejercicio de la apertura, de lo que queda abierto frente a la aspiración de completitud de la obra cerrada y su inevitable riesgo totalizador.
Culiacán, Trópico de Cáncer mexicano, verano de 2026.
Hay quien adopta una suprema ficción para la vida. Y hay quien, con más modestia, crea incesantemente ficciones, una para cada hora del día.
***
Siempre se me ha hecho más desvalido, más digno de empatía, el vaso medio vacío.
***
El tiempo, es cierto, se relaciona con el espacio: vuela en las montañas, repta en las oficinas.
***
Avanza el día con sus tres órdenes de contigüidad: la imaginada, la sentida y, la más real de todas, la inadvertida.
***
Eres cómico si festivo y provisionalmente reconciliado con el mundo. Eres satírico si ironizas tu inadecuación con el mundo. Eres romántico si trasciendes el mundo desde la redención. Trágico si alcanzas cierta paz con la resignación. Uno no sabe qué va a ser mañana.
***
Un aforismo es un pensamiento que, para no ser completamente olvidado, se suicida en el mar de la palabra.
***
Hoy en la mañana, al no encontrar la taza en la que habitualmente me sirvo café, entendí lo que quieren decir los antropólogos cuando hablan de la «mitologización de lo cotidiano».
***
Hay ficciones que nos alienan para quitarnos de en medio. Esas son las imprescindibles.
***
Quien sale del tráfico, quien se quita de en medio, tampoco puede siquiera observar el mundo sin más: observo el mundo, es decir, lo altero con las partículas de mi escepticismo.
***
Con un vocabulario de diez palabras puede uno derrochar optimismo verbalmente. El pesimismo requiere ser explicado, no se limita a la exposición de un cierto abatimiento, se resiste a la verbalización fácil. Hay una profundidad en el pesimismo.

En los desafectos es que encuentra uno sus dilemas morales. A uno le preocupan más sus desafectos que sus afectos. Entiendo por qué quiero a esa persona tan plagada de defectos, pero ¿por qué dudo en querer a esta otra persona tan buena y tan bella?
***
Las tres aves marías que se deben rezar para calcular que el huevo quedó tibio, esa es una experiencia del tiempo.
***
Hay una especie de desánimo propedéutico, ¿no es cierto? Una suerte de inducción de un estado propicio para despejar el día, desbrozar el terreno, arrancar de raíz los tercos matorrales de la ilusión.
***
El sonido del pollito en el semáforo peatonal nos recuerda que somos un eslabón de la Gran Cadena del Ser.
***
El abandono de sí mismo es a la empatía lo que el anarquismo al liberalismo.
***
Ayer atrapé una verdad de esas que no permiten vivir. Es como una mariposa y no deja de revolotear en su cautiverio de cristal. Está segura en el frasco, ahí me dejará seguir respirando.
***
Nunca pretendas volver en el tiempo. No sólo por evitar la idealización de lo que se fue, sino porque siempre serán mejores los recuerdos del pasado que el pasado en sí mismo. La memoria es selectiva, y sí, contribuye a la sobrevivencia.
***
Sumirse uno en sus recuerdos. No navegar, hundirse en esas figuraciones.
***
Te recuerdo con tanta precisión que no estoy seguro de que hayas existido.
***
Todo recuerdo de lo realmente ocurrido es difuso. De lo contrario, tiene toda la probabilidad de ser una fantasía.

El déjà vu, ese suspiro involuntario de la memoria.
***
Aferrarse a las convicciones propias no hace a nadie necesariamente dogmático, esto es así porque, simple y sencillamente, la inmensa mayoría de las convicciones no alcanzan el rango de dogma.
***
-Cada día es un milagro.
-Hay días muy tristes.
-Son tristes milagros.
***
Empiezo a nombrarlo, creo el día.
***
Las cosas pueden ser siempre mejores, pero eso casi nunca pasa.
***
Despierto sin mucho ánimo, pero me muevo. Como dijo Heráclito: «Incluso un brebaje se descompone si no se agita.»
***
La primera taza de café es principio de placer, la segunda es principio de realidad.
***
El paso del tiempo es también, sobre todo, la acumulación de experiencias no vividas.
***
Sentir un tiempo detrás del tiempo de la cotidianidad, eso es casi instinto de sobrevivencia.
***
Hay quien convive con las identidades como quien asiste a un carnaval moderno, cubierto siempre por una máscara desechable.
***
La popularidad de un pasado en el presente casi nunca tiene que ver con la popularidad de ese pasado en el pasado.
***
Uno no puede leer sin síntomas. Leemos siempre presos de una breve enfermedad.
***
Somos borradores, se nos notan las tachaduras.
***
-No reconozco a mi propio yo.
-Es que lo tienes haciendo estriptís.
***
Eso que usted dice no es cierto, podrá decir siempre el pasado al presente.
***
Con el tiempo, no pocos deseos se vuelven vestigiales, como esos órganos sin función que heredamos de algún eslabón de la cadena evolutiva.






