Ángel Caído, Gustavo Doré

La retórica de la culpabilidad (ensayo de breve exégesis)

Por Alejandro Aguilar

Recientemente, Manuel Clouthier nos deleitó con una parábola. Se trata sobre su hermana, Tatiana, quien desde 2018 se encuentra en filas políticas antagónicas a las suyas, tomando distancia del legado de su padre, “Maquío”. Ahora, con la virtual victoria de Morena en las próximas elecciones de 2024, a la que Tatiana se ha sumado, consideró pertinente aleccionarla…

El texto es de una elocuencia que merece análisis. Sin grandes argumentos, descansa en cambio en una retórica peculiar. En el retrato que plantea, la define como una mujer ejemplar, digna de su linaje: “No es sorpresa si se revisa su historia cuando fue testigo de la gran vocación social de su padre como agricultor y líder agrícola en el valle de Culiacán”. Personificación de las luchas democráticas, representaba algunos de los más altos valores que se pueden esperar de una persona política:

«Tatiana en sus inicios políticos siendo panista mantuvo diálogo con personajes de la izquierda con quienes hizo buena amistad ya que, a pesar de las diferencias ideológicas, los unía la lucha por la democracia y contra el autoritario régimen priista que se distinguía por la corrupción, el fraude electoral, el abuso del poder y la represión contra los disidentes»

Así, nuestra protagonista, decide unirse a las filas del mal, mostrando incluso en ese momento “valentía por dar la cara a un proyecto ajeno a su herencia”. Su aportación, según el autor, fue heroica:

«Tatiana se convirtió en un personaje clave del triunfo ya que aportó frescura a un viejo anquilosado, claridad a un mensaje contradictorio, credibilidad a un político de izquierda, capacidad de debate a quien no habla de corrido, disposición de diálogo a un hombre que no escucha nadie […] También Tatiana contribuyó con la cara femenil carismática que no pudo presentar Beatriz, la esposa del candidato».

La participación de la tía Tatis en la campaña de 2018 atrajo jóvenes, mujeres y ciudadanos molestos con el PRIAN, que no se atrevían a votar por la izquierda por tener miedo que una izquierda radical fuera un peligro para México; y la invitación a Tatiana y a Romo ofreció el mensaje de que López Obrador se movía hacia el centro, se moderaba dejando atrás su radicalismo y rencor social.

Sin embargo, los “pecados” están bien documentados y el memorioso no olvida:

«Tatiana fue parte de este gobierno populista, demagogo e irresponsable como vicecoordinadora de diputados morenistas y como secretaria de Economía; empezó siendo crítica, luego se calló y se alineó. Hoy es vocera de la campaña de Claudia, buscando defender “los logros” de AMLO y promoviendo la continuidad; el problema es que Tatiana Clouthier ya no aporta frescura, mucho menos credibilidad o diálogo con quienes piensan diferente, en su nueva participación política ya no hay valentía ni convicción, únicamente intereses; solo repite el guion de su mesías tropical, ya no promueve esperanza porque ya los conocimos y AMLO resultó ser mentiroso, corrupto y traidor». 

El retrato fue pintado con grandes contrastes. En principio, una política virtuosa, descendiente de una raigambre honorable, aunque abierta al diálogo con posibles adversarios, fresca, carismática, creíble y femenina. No obstante, cual Eva en el paraíso, comete el error de la curiosidad y muerde la manzana del poder, que siguiendo el famoso dictum de Lord Acton, por definición, corrompe. Un ángel caído que ha servido eficientemente a su “mentiroso, corrupto y traidor” señor.

Empero, sin empacho, el autor nos muestra que su generosidad es vasta. La puerta no está cerrada: “Estoy convencido que la calidad de las personas se conoce en el poder, hoy hay soberbia cuando tan fácil que era decir ‘me equivoqué’”. Los pecados pueden ser perdonados y Tatiana puede regresar a la buena senda  solo con su arrepentimiento. Nunca es tarde para la hermana pródiga quien, a falta de padre misericordioso, aún tiene a su hermano.

Quisiera que este texto se leyera como un consejo extendido de buena fe a una oposición sin brújula. La retórica de la culpabilidad será de poca utilidad para constituir una alternativa creíble que les permita aspirar a disputar el poder por vía electoral.

Ángel Caído, Gustavo Doré
Más artículos
¡Cuidado: ultraderecha enfrente!