Más allá de la invisibilización: voces femeninas y espacios de difusión en el ámbito hispano

Por Ángela Zambrana Berbetti

“¿La universidad?” Pregunta en la cafetería una amigable sonrisa a la distancia requerida por la nueva normalidad. “No, qué va, un artículo”. Contesto sin despegar la mirada, intentando que las palabras fluyan con naturalidad y elocuencia. “Ah, sos de esas mujeres que piensan”.

Pausa y suspiro. Ya se me había olvidado…

La realidad detrás de esta historia nos es familiar a todos y todas. Un ente que se mueve en el ambiente cotidiano, entre las frases de desconocidos (o conocidos, si es que da lo mismo) que se prestan a considerar extrañas a las “mujeres que piensan”. ¿Por qué habría de sorprenderse este individuo? Hoy en día, es cada vez más alto el porcentaje de mujeres en países de América Latina que asiste a la universidad. Claramente, eso no le sorprende, si no, su pregunta hubiera sido otra… ¿Entonces?

Propongo, para llegar al fondo del asunto, que pensemos en voces femeninas del ámbito hispano que hayan logrado abrirse paso hacia la posteridad. Uno de nuestros más claros ejemplos es sor Juana Inés de la Cruz, quien durante su vida se animó a denunciar la necedad de quienes pretendían acallarla. Sobra recordar que, pese a haber sido condenada al silencio durante sus últimos años, su palabra quedó como testimonio, y poco a poco fue trasmutando en un polifónico eco de reclamos.

«Retrato de sor Juana Inés de la Cruz» by condedeselvanevada is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Sin embargo, una sensación de ausencia nos invade en cuanto nuestra búsqueda por estas voces se profundiza y va más allá de referentes más o menos conocidos como sor Juana. ¿Cuántos podríamos nombrar, realmente? Este esfuerzo revela la ausencia de referentes femeninos en nuestra concepción colectiva de literatura. De ahí que exista una imperiosa necesidad de reunión cubierta en los últimos años por la creación de seminarios, cátedras, congresos o asignaturas especialmente dedicadas al rastreo de estas voces del pasado. Las escritoras seleccionadas para aparecer en programas académicos, manuales o antologías, mientras más lejos en el tiempo, más escasas son. A esto nos referimos cuando elegimos, para describir sus circunstancias, el concepto de invisibilización.

Sin una educación, lugar o posición privilegiada en su momento, la gran mayoría de las pocas voces femeninas conservadas hoy en día sería completamente inexistente. El fenómeno de la invisibilización no es más que una consecuencia del evidente dominio masculino en los centros de poder. Como bien señala Even-Zohar en su teoría de los polisistemas (1), el hecho de que ciertas obras literarias se consideren canónicas resulta simplemente de la elección y el criterio de los círculos dominantes.

Así, no es de extrañar que la invisibilización siga estando presente en los porcentajes de escritoras publicadas por cada editorial. Hagamos el ejercicio de abrir una antología literaria, la que queramos, y contar el número de autoras presentes, para luego equipararlo al de autores. Este predominio masculino no es exclusivo de los libros, pues se manifiesta también en otros medios de expresión artística y cultural, como las colecciones de los museos, las columnas periodísticas o los reconocimientos a mejor dirección cinematográfica. ¿Cuál es el porcentaje de mujeres dentro de la industria que fueron nominadas en los últimos años a los Goya? En el 2020, según la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) (2), sólo un 21.5% (excluyendo las nominaciones por interpretación). ¿Y las columnistas? Cifras similares son las que arrojan informes de 2019 (3).

Estos ejemplos nos llevan a pensar, además, que cuando hablamos de voces femeninas dentro de las letras, es importante que las concibamos como un grupo de voces heterogéneas. Ello implica que consideremos el concepto de interseccionalidad propuesto por Kimberlé Crenshaw. Bajo esta premisa, cabe recordar que la experiencia de las mujeres es distinta de acuerdo con su raza, etnia, clase social o identidad de género.

Si aplicamos esto a la literatura, es necesario que prestemos la debida atención a la experiencia de las voces femeninas que han sido doble o triplemente invisibilizadas. Adentrarnos en la problemática de las voces femeninas silenciadas por la historia desde la perspectiva única de una mujer blanca y cisgénero corre el riesgo de cometer el mismo esquema patriarcal del estigma y sometimiento del cual estamos buscando huir.

Por esta razón, si bien es necesario aplaudir la divulgación cada vez más común de voces femeninas en la literatura, el arte, la ciencia y muchas otras áreas, también es fundamental que nos cuestionemos la exclusión específica de ciertas mujeres; de otro modo corremos el riesgo de ser absorbidas por el centro y dejar en la periferia a otras voces que deberían acompañarnos.

Con esta idea rondándome en la cabeza, me decido a comentarle al extraño frente a mí un poco más sobre aquellas mujeres “que piensan”.

Gloria Alzandúa (1942 – 2004)

La interseccionalidad entre feminista y chicana es una de las propuestas más fuertes de la obra de Alzandúa. Lo que Sonia Saldívar Hull califica como “el tercer país” en la obra Bortherlands. La Frontera se va configurando en una historia trilingüe de lo que no es México ni Estados Unidos.

La experiencia de esta chicana propone una voz que construye un híbrido de las consecuencias a las que sus circunstancias la enfrentan. Hija de migrantes, mujer, rebelde.

Ni siquiera de niña era obediente. Era “haragana”. En lugar de plancharle las camisas a mi hermano pequeño o limpiar los armarios me pasaba horas estudiando, leyendo, pintando, escribiendo. (4)

Bien autoficcional o autohistórico, como se le denomina también en el prólogo, el espacio construido por Alzandúa en esta obra puede experimentarse tanto interna como externamente. La dualidad del lugar que habita (la frontera) y de su condición personal (mujer/mestiza) construyen un personaje complejo, arrojado a la experiencia que equipara lo femenino a lo extranjero; dos interesantes voces de la periferia.

La obra evalúa, de igual manera, la dicotomía cultural de la que es parte. Una doble realidad donde coexisten mensajes contradictorios que parecen hacer eco de los versos de Inés de la Cruz.

A través de nuestras madres, la cultura nos transmitió mensajes cruzados. No voy a dejar que ningún pelado desgraciado maltrate a mis hijas. Y a continuación decía: La mujer tiene que hacer lo que le diga el hombre. ¿En qué quedamos, fuertes o sumisas, rebeldes o conformistas? (5)

Alzandúa es una voz intermedia, una aproximación a las autoras chicanas de la segunda mitad del siglo XX. Una mujer pensante sobre su identidad y relación personal con ella, como todas.

Susy Shock (1968)

La poeta argentina Susy Shock es una mujer pensante cuya poesía trasciende hacia los cuestionamientos de género que hoy están cada vez más presentes. Autodefinida como “artista trans sudaca”, consideramos esta voz de la poesía contemporánea en español una oportunidad para dar volumen a las voces de la experiencia y no al miedo enceguecido que busca acallarlas.

Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo

ni varón ni mujer

ni XXI ni H2o

yo monstruo de mi deseo (6)

Tanto en Shock como en Alzandúa, se hace presente una latente necesidad de definición, construcción de la identidad. O para ser más precisas, en el caso de Shock hallamos una deconstrucción de la identidad. Desaprender los límites establecidos por el género como una forma de opacar el silencio.

Y aún más fuerte es el grito, si se tiene en cuenta la dimensión performativa (7) que contiene el poema que reza reivindico mi derecho a ser un monstruo.

Digna heredera del Cadáveres de Nestor Perlongher, Shock incomoda a través de la mención lo abyecto, configurando, como Julia Kristeva afirma, un “yo” a partir de su descomposición.

Yo: trans…pirada

mojada nauseabunda germen de la aurora encantada 

la que no pide más permiso

y está rabiosa de luces mayas

luces épicas

luces parias

Menstruales Marlenes Sacayanes bizarras (8)

Una voz que incomoda y que cuestiona, más allá del pensamiento. 

@susyshock10

Elvira Espejo Ayca (1981)

Entre esas voces pensantes que se mueven en espacios rurales, la obra literaria de Elvira Espejo navega entre la tradición y el legado de los Andes no a través de la palabra en español, sino de las lenguas originarias que domina: el quechua y el aimara. Oriunda de Qaqachaka, en el departamento de Oruro, se dedica no sólo a las letras, sino que también es artista plástica, música y tejedora. (9)

El viaje de la palabra de Espejo trasciende hacia la narración oral de sus orígenes, conectando ambos tiempos y mundos a través del lenguaje.

Alientos del conocimiento

Alientos de un sueño

Alientos de la luna que respira

Alientos blancos de mujer

Alientos de un florecimiento

Alientos de tres sombras

Alientos de cuatro sombras

Alientos que giran a mí alrededor

Alientos de la reproducción (10)

El poema Alientos de luna, también musicalizado y disponible en sus versiones en quechua y aimara (11), interpela, a través de la repetición, la imagen de un paisaje esporádico y delicado. Como un canto ancestral, parece relatar la llegada de la estación de cosecha, pero transportada hacia un escenario mágico. Después de todo, relata uno de los misterios de la vida.

Una autora con la cual pensar o repensar nuestra visión de la vida y la relación que tenemos con ella.

* * *

La lista, los nombres y las voces son infinitas. Las tres mujeres pensantes que hemos elegido presentar aquí brevemente, sólo son una muestra de las muchas voces pensantes a las que hoy tenemos la suerte de exponernos.

En el mundo globalizado de hoy parece haber llegado la hora de intentar disipar de una vez por todas esa niebla que opaca los espacios para las voces femeninas e interseccionales. Animémonos a participar de más encuentros o proyectos (12), hoy virtuales y más accesibles, para difundir y divulgar estas nuevas voces. Y por supuesto, sigamos en la ardua labor ya iniciada de recuperar las viejas. En el fondo, mientras mayor sea la representación equitativa en los espacios correspondientes, menor será la sorpresa.

Al extraño en la cafetería quizás sólo le falte normalizar la presencia de voces femeninas que se rehúsan al silencio en espacios más allá de lo universitario. Tal vez así dejará de sorprenderle algo tan obvio como que todos los seres humanos, mujeres incluidas (tan diversas como somos), de una manera u otra, pensamos.

 

«NYC – Metropolitan Museum of Art: Pablo Picasso’s Girl Reading at a Table» by wallyg is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

 

(1) Itamar Even-Zohar, Teoría de los polisistemas, publicado en Poethics Today 11: 1 (Primavera 19990): 9 – 26. [Traducción al español recuperada de: https://www.tau.ac.il/~itamarez/works/papers/trabajos/EZ-teoria-polisistemas.pdf]

(2) Más información y  datos sobre CIMA en https://cimamujerescineastas.es/

(3) Análisis de Planner Media disponible en https://plannermedia.com/columnistas/

(4) Gloria Alzandúa, Bortherlands, La frontera, Capitán Swing Libros, S.L., Madrid, 2016

(5) Idem.

(6) Susy Shock, Poemario Trans Pirado, Ediciones Nuevos Tiempos, Buenos Aires, 2011

(7) Susy Shock dando voz a su poema: https://www.youtube.com/watch?v=udup-LFqnXI

(8) Susy Shock, Poemario Trans Pirado, op. cit.

(9) Elvira Espejo, entrevista de la DW: https://www.youtube.com/watch?v=5rOk5bUsBKA

(10) Elvira Espejo, Sami Kirki: Canto A Los Alientos Sagrados, 2018.

(11) Versiones musicalizadas disponibles en https://open.spotify.com/artist/4bINIwuFgcP1fTGuzYjE55?si=C8d5Ep2QQ7KkWWPaELkcSg&nd=1

(12) Véase como ejemplo el Diccionario de Escritoras, impulsado por Natalia Armas y Mariana Lardone. Disponible en https://www.instagram.com/diccionariodescritoras/

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