Tuve la fortuna de leer los Instantes Oscuros de Bibiana Camacho (Malabar, 2025). Este libro de relatos llegó a mis manos en octubre del año pasado, cuando apenas iba entrando el otoño y ya se sentían aquellos aires de Día de Muertos a la vuelta de la esquina. Hace poco, mientras hojeaba la bonita edición en ingles de una selección de cuentos de Edgar Allan Poe, los colores oscuros y marcos góticos de la portada me recordaron los parajes en penumbra pintados por esta autora mexicana.
Bibiana Camacho, escritora, bailarina y encuadernadora, nació el 16 de diciembre de 1974. Publicó su primer libro, Tras las huellas de mi olvido, en 2007, destacando posteriormente por obras como Tu ropa en mi armario (2010), Tras las huellas de mi olvido (2010) y la sonámbula (2013), entre otras publicaciones en años posteriores. En su obra más reciente, Instantes oscuros, vuelve al relato con fuerza, delineando finamente a través de su escritura un pequeño compendio de escenarios siniestros.
Desde sus primeros escritos en este libro, Bibiana reconstruye una esquiva imagen del otoño, de sus días lentos y menos iluminados, cargados de hojas, colores naranjas, amarillos y cafés tapizando el piso porque, aunque la obra no haga alusión directa a estos elementos, se podría decir que son en el ambiente en el que se desarrollan: desde una cocina de una casa hasta un escenario, pareciera no existir el sol ni los colores vivos en la atmósfera de cada uno de estos cuentos. De ahí podemos deducir fácilmente las razones del título del libro: los breves instantes que nos brindan cada uno de los siete relatos se desarrollan en una especia de penumbra.

Otro de los elementos importantes de esta obra es la mujer como centro de cada narración, personificándose en forma de misterio, bruja, un ser en contacto con lo oculto. La mujer no toma el papel pasivo a la hora de atravesar lo sucesos. En Ya abrí la puerta, ya la mandé cerrar, figura “la bruja”, una mujer mayor, “anciana sorda, de blanco cabello enmarañado” que se dedicaba a romper las pelotas de los niños que caían en su patío. En un principio ella centro de la narración, hasta que la llegada de su hijo Quito, quien tiene contactos con fuerzas sobrenaturales, irrumpe la cotidianidad del vecindario.
La mujer también puede ser propiciadora (siendo desde esta posición donde más tiene presencia), acechando desde las sombras como en Las conservas, donde un joven que pretende ser el sobrino de una anciana para robar su casa queda atrapado entre los pasillos y habitaciones de ésta, víctima de los juegos de la a veces espectral figura. En El recetario de Cianciulli, una mujer narra su vida desafortunada y los crimines cometidos mientras enseña la receta de canestrelli y el uso de venenos a un interlocutor desconocido. La tensión de los hilos es un relato en el que la protagonista sufre del cansancio mental y físico que termina en un ritual e hilos que acaban por envolverla en una especie de crisálida. En Tercera llamada… Tercera se narra desde el punto de vista de Norma, víctima de un culto involuntario hacia una figura vaga que parece manipular la realidad de los personajes. Todo esto encerrado en el ambiente color grisáceo, en la noche, en espacios cerrados entre formas y objetos difusos.
Instantes oscuros pone en alto a la mujer como sujeto activo del terror. Si pudiera resumir su fin, el cual puede no tenerlo, es una ofrenda a las brujas, a mujeres que juegan o tienen contacto con lo sobrenatural, que pasea en una habitación entre brebajes y recetas, observando y formando equipo con fuerzas que deforman la realidad o visión de sus personajes.
Esta compilación es un tributo a la satanizada figura de la bruja moderna que, como un espectro se mueve entre un cuento y otro, deja ecos en escenarios tan cotidianos como un vecindario, una habitación o un taller. Sin duda, este libro no deja ni un relato de más y pone en alto el nombre de Bibiana Camacho como una importante narradora del terror contemporáneo.

Esmeralda Torres es licenciada y maestra en Historia por la Universidad Autónoma de Sinaloa, institución donde actualmente cursa sus estudios de doctorado. Es parte de la Dirección de Patrimonio, Museos e Investigación del Instituto Sinaloense de Cultura, donde participa en la gestión y desarrollo de proyectos culturales orientados a la investigación histórica.





