Cuando los antibióticos dejen de funcionar

Por Mariana Casanova y David Miranda

Las bacterias han estado en la Tierra desde mucho antes de que aparecieran los primeros humanos y lo seguirán estando después de que nos hayamos extinguido. No podríamos existir sin las bacterias dada nuestra estrecha relación ecológica y evolutiva con ellas. Muchas habitan nuestros cuerpos e intervienen de alguna forma en la producción o transformación de sustancias benéficas para la salud, como los antioxidantes, antiinflamatorios, neurotransmisores y vitaminas.

Estos microorganismos también están presentes en un sinnúmero de procesos, como el tratamiento de aguas residuales, la fijación de nutrientes en el suelo, la liberación de oxígeno a la atmósfera, la síntesis de medicamentos biotecnológicos como la insulina y la elaboración de alimentos fermentados como el yogur. Conviene tener en mente las consideraciones anteriores puesto que en este texto hablamos de bacterias con capacidad de enfermarnos, particularmente de aquellas que son o que se han vuelto resistentes a los antibióticos.

El fin de la era de los antibióticos

Anterior a la producción de los antibióticos, muchas enfermedades bacterianas comunes suponían una amenaza mortal para las personas y los animales. De ahí que, el descubrimiento, la bioproducción y la posterior comercialización de la penicilina en la primera mitad del siglo XX marcaran un hito en la medicina. Así, inició la denominada era de los antibióticos.

Los antibióticos permitieron realizar cirugías de forma más segura y controlar infecciones de manera más efectiva en la población. Sin embargo, desde los inicios de la era de los antibióticos, se observó que algunas bacterias podían evadir sus efectos, aun si no se tenía claridad respecto del mecanismo por el cual esto ocurría. Al pasar los años, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) y sus efectos se hicieron más notorios.

Una joven convalece en su tocador junto a una pareja de visita, mientras su doncella prepara su medicina. Wellcome Collection.

De acuerdo con el Global Research on Antimicrobial Resistance Project, desde 1990, la RAM ha ocasionado más de 36 millones de muertes a nivel mundial. Para 2050, 10 millones de muertes anuales podrían atribuirse a la RAM, según las estimaciones de The Review on Antimicrobial Resistance. Volver a una etapa en la que las enfermedades infecciosas comunes sean, de nuevo, una amenaza mortal para las personas supondría el fin de la era de los antibióticos y el inicio de una era postantibióticos.

Ahora bien, ¿cuáles son las causas de este fenómeno? La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que el uso indebido y excesivo de los antimicrobianos es la causa fundamental que determina la aparición de patógenos farmacorresistentes.[i] Si bien esto es cierto, no toda la responsabilidad del uso indebido y excesivo de los antibióticos recae en los pacientes (automedicación, mal apego al tratamiento indicado y otras prácticas). La cuestión es mucho más compleja e involucra también al personal de salud, los funcionarios gubernamentales, y los industriales del sector farmacéutico y agropecuario.

Aunque la RAM es un problema de salud global, la falta de acceso a servicios de salud, alimentación, educación y vivienda en algunos países, así como las deficiencias en la gestión de residuos y el saneamiento contribuyen a su propagación. Esta situación se agrava cuando los sistemas de salud no cuentan con programas sólidos de vigilancia epidemiológica, uso óptimo de antimicrobianos, regulaciones sanitarias, capacitación del personal de salud, concientización de los usuarios y desarrollo de nuevos antimicrobianos.

Marco regulatorio internacional y nacional

En 2001, la OMS lanzó su estrategia mundial para ralentizar la aparición y reducir la propagación de la RAM. No obstante, el marco de intervenciones propuesto fue poco implementado por parte de los Estados. Años después de esta primera estrategia y a raíz de la excesiva automedicación de antibióticos durante la influenza AH1N1 en 2009, el gobierno mexicano decidió regular la venta de antibióticos solo con receta médica en 2010.

Un año después de que la Asamblea Mundial de la Salud adoptara el Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (2015), la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 71/3 mediante la cual los Estados miembros se comprometieron a trabajar frente a la RAM; por ejemplo, mediante la elaboración de planes de acción nacionales de carácter multisectorial (salud ambiental, animal y humana).

México, además de ser el facilitador de los trabajos de negociación de la Resolución 71/3 por medio de su Misión Permanente ante las Naciones Unidas en Nueva York, atendió ese llamado y, en 2018, publicó su Estrategia Nacional de Acción contra la Resistencia a los Antimicrobianos elaborada por un grupo intersecretarial. En la práctica, el avance coordinado de algunos ejes de esta estrategia ha sido limitado, por ejemplo, aquellos orientados a concientizar a la población e incrementar el conocimiento de los profesionales de la salud sobre la RAM.

Infección no es sinónimo de antibiótico

En conversaciones con médicos cubanos, que ejercen su profesión en consultorios adyacentes a farmacias privadas en México, pudimos recabar algunos puntos de vista interesantes. Existe una concepción bastante generalizada dentro de los pacientes mexicanos de que los malestares respiratorios e intestinales, son siempre producto de una infección que requiere tratamiento antibiótico y, por tanto, “si no consume antibióticos no se va a curar o se va a demorar más” (sic). Incluso, si el médico no receta antibióticos, algunos pacientes pueden desconfiar de su pericia o incomodarse.

En tal sentido, vale resaltar que no todas las infecciones son bacterianas. Pueden ser provocadas también por parásitos, hongos y virus, patógenos para los cuales no están desarrollados los antibióticos. El uso de estos fármacos ante una infección provocada por patógenos diferentes a las bacterias no necesariamente incide en una mejora de la sintomatología; por el contrario, puede dañar considerablemente la microbiota del paciente y provocar otras afecciones.

Pero los antibióticos no solo se utilizan de manera excesiva, sino también inadecuada. Para que estos medicamentos sean efectivos ante una infección bacteriana es necesario que, por una parte, el personal de salud prescriba el antibiótico apropiado en la dosis adecuada; y que, por la otra, el usuario cumpla con el tratamiento indicado en tiempo y forma. De no ser así, no solo se dificulta el tratamiento de la infección, sino que también promueven la resistencia bacteriana a los antibióticos.

Ahora bien, aunque la población tenga esas falsas concepciones y malas prácticas, se supone que el papel del médico sea ofrecer explicaciones, diagnósticos e indicaciones adecuadas. La realidad es otra. Tratamientos inadecuados como ceftriaxona (antibiótico) para una rinofaringitis aguda catarral (infección viral), amikacina (antibiótico) para una gastroenteritis por trastorno disalimentario, y metronidazol (antibiótico) para la candidiasis vaginal (provocada por el hongo Candida albicans) son frecuentemente indicados en los consultorios del país, según lo observado por algunos médicos cubanos que ejercen profesionalmente en México.

Queda mucho camino por labrar para lograr una mayor concientización y formación sobre el problema de la RAM. Aunque tanto en México como en otros países existe voluntad política para atender la RAM, aún existen grandes desafíos para evitar el fin de la era de los antibióticos. Estos retos incluyen no solo las creencias populares que incentivan el mal uso, sobreuso y abuso de los antibióticos, también las deficiencias en la formación del personal de salud, las prácticas empresariales contrarias a la regulación y la ausencia de una gobernanza plural que permita una mayor participación de actores no gubernamentales ante una inminente era postantibióticos.

Una niña lee a un convaleciente mientras una enfermera lleva la medicina del paciente. Wellcome Collection.

[i] Organización Mundial de la Salud, “Resistencia a los antimicrobianos,” ficha técnica, 21 de noviembre de 2023. Dirección URL: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/antimicrobial-resistance


Mariana Casanova Roque y David Alejandro Miranda Ibarra son estudiantes de la Maestría en Ciencia Política en El Colegio de México

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