Brasil: notas en torno a una virada histórica

Por Alejandro Moreno Hernández

Lula sumó 10 millones de votos en comparación con la primera vuelta; su crecimiento fue relativamente uniforme, aunque encontró mayor eco en las grandes ciudades. Aquí intentaré mostrar algunos posibles elementos de su remontada. Cabe aclarar, ninguna esclarece por sí sola el triunfo:

  1. Aumento de Bolsa Família. En vísperas de la segunda vuelta, Lula aumentó en 15% la ayuda a familias llegando a los $691 reales. Este beneficio es otorgado a 20 millones de familias. Probablemente, este aumento significó un motivo de movilización para las familias beneficiarias. De cualquier modo, habría que preguntarse ante las finanzas cada vez más presionadas de Brasil, si los montos de este programa pueden crecer de manera constante.
  2. Fin de la escala 6×1. La jornada de 44 horas y la escala de 6 días de trabajo por uno de descanso fueron eliminadas de la legislación brasileña durante este proceso electoral. Prácticamente por unanimidad, el Congreso aprobó una reducción de la jornada laboral a 40 horas por semana y la implementación de la escala 5×2; es decir, 5 días de trabajo por dos de descanso. A diferencia de México, Brasil implementará de manera inmediata la ley. Dicha reforma significa un acto de justicia social y dignificación hacia los trabajadores, que eran todavía víctimas de la legislación anterior. Cabe mencionar, la reforma no modifica en sentido alguno el salario del trabajador; en otras palabras, el sueldo no se ve reducido por la alteración de la jornada laboral.
  3. Transporte público gratuito los fines de semana. Una de las preocupaciones centrales de los brasileños ha sido el nivel de deuda. Pese a la estabilidad económica, el salario no alcanza para llegara a fin de mes. Con el fin de la escala 6×1, aumenta el tiempo de ocio. El transporte público gratuito se traduce en una ayuda para visitar familiares, amigos, parques, museos, etc.
  4. La virada del algoritmo. Casi cada artículo sobre la elección brasileña menciona un canal de WhatsApp: Ejército de Lula. André Janones generó un canal con más de 10 millones de personas, donde le daba misiones a sus miembros. Éstas iban desde realizar un cacerolazo en plena entrevista a Flávio Bolsonaro hasta compartir fotos y vídeos de Lula en distintas redes sociales. De este modo, la gente terminó por revertir la tendencia del algoritmo que parecía precargado para favorecer a Bolsonaro. No obstante, más allá del medio, el mensaje de Janones fue un factor de movilización: la defensa de la democracia y el rechazo al bolsonarismo. A sus 81 años, Lula entendió la importancia del uso de las redes y estrenó un celular personal por primera vez en su vida. Con este aparato, buscará una comunicación directa con el pueblo.
  5. Los “nueve dedos” y el debate. El último debate puso en jaque a Flávio Bolsonaro en el momento que dijo que “Lula daba al pueblo con una mano y robaba con ‘nueve dedos’”. Lula respondió a la agresión, mencionó que no toleraría que alguien que no ha trabajado en su vida se burle de un accidente laboral de una persona que a esa edad (17 años) no debía estar en una fábrica. La agresión fue tal que incluso el mismo Bolsonaro le ofreció una disculpa al candidato presidencial. En estos tiempos de crueldad e insultos, quizás a Bolsonaro le habría ido mejor si hubiese mantenido o doblado las ofensas hacia Lula, tal y como Milei o Trump. Con la disculpa, Bolsonaro se vio “blandengue” ante su voto duro y ante los indecisos como alguien incapaz de sostener lo que dice.
  6. La calle y la movilización. Tras la victoria en primera vuelta de Flávio Bolsonaro, comenzaron muchas movilizaciones estudiantiles espontáneas en contra del candidato de ultraderecha. Estas movilizaciones fueron rápidamente transformadas en un abierto apoyo a Lula. En cada acto, Lula desbordaba la plaza, ya sea en Río de Janeiro, Belo Horizonte, São Paulo o Porto Alegre. Cada uno de sus actos manifestaba la potencia del candidato del Partido de los Trabajadores. Por más que algunos analistas consideraron en su momento que eran movilizaciones solamente del núcleo duro de Lula, estos eventos exhibieron la fuerza del PT.
  7. La arrogancia del bolsonarismo. Entre la primera vuelta y el ballotage, el bolsonarismo presentó su programa de gobierno. No entendió que su fuerza no se encontraba en sus propuestas, sino en el rechazo al PT. Además, dejó de movilizar en los estados donde es más fuerte; esto explica su crecimiento marginal en la segunda vuelta.
  8. ¿Antagonismo sin política? Entre dos fuerzas que se repudian, entre dos bloques que parecen inamovibles, el equipo de Lula observó que el bolsonarismo generaba un rechazo aún mayor que el lulismo. Entonces, apeló a movilizar ese rechazo, a convertirlo en un apoyo electoral. De este modo, gente que no iba a votar o anulaba el voto decidió decantar su apoyo hacia Lula. Cabe recordar que el vicepresidente de Lula es una figura de centroderecha, Geraldo Alckmin, y que Lula incluso recibió el apoyo de figuras no tan afines como Fernando Henrique Cardoso. La construcción narrativa se basó en afirmar que la democracia estaba en peligro, pues el bolsonarismo ya se había mostrado como una fuerza antidemocrática cuando no reconoció el resultado de la elección de 2022 e intentó realizar un golpe de Estado. Brasil parece que tiene dos bloques inmutables, donde ninguno de los dos polos es capaz de convencer al otro. En ese tenor, Lula entendió que los abstencionistas y los que votaron por otras opciones eran susceptibles de ser convencidos si se ponía en juego la narrativa del “peligro” que encarnaba el bolsonarismo para la democracia en caso de llegar al poder.

Finalmente, ninguno de estos factores explica por sí solo el triunfo de Lula. La victoria inesperada fue una articulación azarosa de diversos elementos; probablemente ni siquiera conseguí enlistas todos en este espacio. Creer que la comunicación digital de Lula es una fórmula a copiar en distintas elecciones no sólo sería una carencia imaginativa, sino también una ignorancia del contexto específico de cada país. Por último, Lula enfrentará su cuarto mandato con unas finanzas cada vez más deficitarias, con un congreso adverso y con (casi) la mitad de la sociedad brasileña en contra. El reto es mayúsculo, pero también lo era este ballotage.

Vía Presidencia de Brasil
Más artículos
Desafíos de la literatura feminista post #MeToo en Francia y sujeto histórico